Historia

Durante la dinastía Han (200AC), cuando el Feng Shui tomaba poco a poco la forma en la cual lo conocemos hoy, los sabios y adivinos taoístas, eran contratados para aconsejar acerca de la ubicación de las tumbas. En efecto, en la antigua China no sólo se trataba con gran respeto la memoria de los antepasados sino que además se daba gran importancia a la ubicación y orientación de sus tumbas, pues existía la creencia de que la suerte y la buena fortuna de los descendientes dependía en buena medida del Feng Shui de las tumbas de sus antepasados. Aquel era llamado dominio Yin del Feng Fhui: el que se aplicaba a las moradas de los fallecidos.
Pero hoy día el Feng Shui se aplica principalmente a las viviendas y
edificios,
con el propósito de atraer la salud, larga vida y la buena fortuna.
Este es el dominio Yang del Feng Shui o Feng Shui de poder y se
encuentra ejemplificado abundantemente en Hong Kong y todo el sudeste
asiático, en donde prácticamente no hay edificio que se construya sin contar con
el asesoramiento de un maestro de Feng Shui. No falta quien afirma que
el crecimiento económico de aquella zona del planeta se debe, en parte,
al buen Feng Shui de sus edificios y construcciones. Y es que el Feng
Shui trata del flujo de la energía en el tiempo y el espacio: el dinero
es también una forma de energía y por lo tanto el Feng Shui puede
aplicarse al ámbito de los espacios comerciales para potenciar las
ventas y las ganancias de un negocio.
¿Cuáles son los "consejos" del Feng Shui para lograr estos resultados? Durante siglos, los métodos usados por los maestros se han mantenido en secreto o han sido revelados en un lenguaje críptico. Sin embargo, poco a poco el pesado velo de misterio que ocultaba los principios de la prosperidad se ha corrido y hoy contamos con bastante información que podemos aplicar a los espacios comerciales.
El primer punto es la ubicación. Hablamos previamente de un dominio Yin y un dominio Yang. La fuerza Yin es la fuerza de lo oscuro y lo decadente, la fuerza Yang es la fuerza de la luz y el crecimiento. Indudablemente, un comercio debe procurar una exposición a la fuerza Yang para tener posibilidades de prosperar. Tránsito, movimiento, luz natural, exposición, un ingreso amplio y visible son todas características Yang que favorecerán el desarrollo del negocio. Sin embargo, hay que mantener un cierto equilibrio porque cuando la fuerza Yang se encuentra en exceso inevitablemente comienza a transformarse en Yin (la inversa también es cierta, lo cual puede explicar por qué en algunas ciudades las zonas más prósperas se encuentran en los alrededores de un cementerio, como por ejemplo el barrio de la Recoleta en Buenos Aires). Cuando no se cuenta con una ubicación que provea al local de suficiente energía Yang es posible atraerla mediante el movimiento, el color y una adecuada ubicación de las puertas.
El segundo punto es la orientación y éste es un punto muy complejo. El Feng Shui considera cinco tipos básicos de energía, llamados cinco Elementos. Estos son fuego, tierra, metal, agua y madera. El sur expresa la energía del fuego, el este y el sudeste la energía de la madera, el oeste y el noroeste la energía del metal, el norte la energía del agua y el sudoeste y el nordeste la energía de la tierra. Estas asignaciones no son arbitrarias sino que forman parte de un sólido sistema de correspondencias que forma la base teórica del Feng Shui.
La idea es orientarse hacia un punto cardinal armónico con la actividad que deseamos desarrollar. Por ejemplo un pub, que expende líquidos, está relacionado con el elemento agua. Orientarlo hacia la dirección del fuego (Sur) sería inapropiado, pues las energías del agua y del fuego son opuestas en su naturaleza. Un pub se orienta convenientemente hacia el norte y también hacia el oeste y el noroeste, pues el metal es afín al agua también. A la inversa, un local de comida rápida está relacionado con el elemento fuego y se beneficiará orientado al sur y también al este o al sudeste.
El color es otra manera de estar en armonía con los elementos y sus orientaciones. Una fachada orientada al sur se beneficia con el color del fuego, que es el rojo. Al norte le corresponden el azul o el negro; al este y sudeste el verde. El oeste y el noroeste son afines al blanco y el sudoeste y el nordeste, al amarillo o los colores terrosos. Cada uno de nosotros, además, tiene una energía propia relacionada con los cinco elementos y que queda determinada por nuestra fecha de nacimiento. Imaginemos lo que sucede si nuestro elemento personal es el metal y trabajamos ocho horas diarias en un escritorio o un mostrador que enfrenta la energía del fuego...el fuego funde al metal y así terminaremos el día..."fundidos".
A lo largo del tiempo también se producen cambios cíclicos relacionados con los cinco elementos. Esto explica por qué un comercio que prospera de pronto deja de hacerlo: los elementos que estaban obrando a su favor terminan su ciclo y son reemplazados por otros; entonces es preciso hacer cambios y ajustes para restaurar el equilibrio perdido.
Cada vivienda o local es al mismo tiempo un microcosmos en donde todas estas fuerzas se replican en pequeña escala. Esta consideración permite trazar un mapa que muestra cómo se distribuyen las energías de los cinco elementos dentro del local. A partir de ese mapa se puede diseñar la distribución del equipamiento y el lay out a manera de obtener el máximo provecho de las energías correspondientes a cada área.
